lunes, 11 de junio de 2012

El Wendigo

¡Ah! ¡Mis pies de fuego! ¡Mis ardientes pies de fuego! ¡Ah! ¡Qué altura, qué carrera abrasadora!

Hamilton es un mounstro. Aposté en contra de él, porque me parecia que Alonso estaba entrando en una fase buena, y que los testes de jueves y viernes de la RBR darían buen resultado, ellos tienen la costumbre de esconder buenos resultados hasta la clasificatoria.

Pero lo sucedido en Montreal es la mejor prueba de que vivimos una era dorada, repleta de genios. y vaya que corrieron como genios, desde el primero hasta el ultimo (bueno, ignoremos a Marussia...)

Cuando todos apuntaron sus narices aerodinámicas para saludar a Gilles, segundos antes, agazapados los cazadores, Hamilton oyó una voz dentro de su cabeza. Al inicio creyó que sería la radio, o un mecánico bromista, pero al ajustar el volumen comrendió que la voz no se callaría. 

Haaaaaaa-miiiiilllllllllll-toooooon.....

Parecia venir de los arboles o el rio, ALGO, algo lo estaba llamando en estos parajes. tenia una voz de hojas amaradas por las pisadas, ululante como el viento, con una cierta dulzura. El antropófago prehistórico dormido en sus entrañas despertó, y Lewis salió corriendo despavorido en dirección a la curva Senna, y podia oirse como gritaba com terror despavorido:

AH! mis pies de fuego! mis ardientes pies de fuego! ah! que carrera abrasadora!

Inútiles fueron los intentos por detenerlo. Ni el frio cazador alemán, lider de la expedición, ni el aventado guia español con todo su olfato,ni el joven francés que los acompañaba. Ni siguiera el indígena mexicano que a los ultimos instantes intentó darle caza, pudieron detenerlo. Hamilton se habia convertido en otra cosa, en otro ser, en algo que habia estado durmiendo por cientos de inviernos en el fondo del cauce congelado del rio. Pero un indígena occidentalizado que se encontraba en la arquibancada A, recordó las leyendas que su abuelo le contaba de una criatura mitica, un cazador hambriento y perdido en el bosque que ganó poderes sobrenaturales, y que podia correr a velocidades increibles. El espectador indio sabia que Hamilton había visto al wendigo.

Lewis despertó en el podio, sonrriente y levantando el trofeo. No recordaba nada de lo ocurrido, pero en su mente todavia escuchaba la voz que lo llamaba desde los árboles del sector1. Era una mezcla de aullido de pequeños animales y el susurro del viento en los arboles. y lo estaba llamando: 

Haaaaaaa-miiiiilllllllllll-toooooon.....


7 comentarios:

  1. Blackwood se levantaría de su tumba para aplaudirte, Luis, ¡bravo, bravo compañero! ;)

    Un abrazote

    Jose

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  2. Estimado Luis,
    El Atlántico es un marecillo que difumina la imagen de todos y nos confunde. Mientras tú viste en Canadá héroes de leyenda, yo ví cosechadoras de puntos que solo pensaban en su balance de final de jornada. Me hubiese gustado ver héroes, incluso villanos, pero no estos banqueros del medio punto.
    Saludos y nos leemos

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  3. Buena la comparación, ya se merecía Hamilton esta victoria, tenía tiempo buscándola y se le negaba, me alegra que al fin la haya conseguido. saludos

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  4. Xará,

    Neste ano estamos vendo um Hamilton completamente diferente daquele do ano passado. De volta a essência...

    abs

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  5. Hola Luis:
    Creo que Lewis merecia este triunfo,pero personalmente creo que sus contrincantes no hicieron todo lo posible por evitarlo.

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  6. Doctor,

    Hamilton es un monstruo... Mas tem grana!!
    Abraço do Giglio!!!........

    PS: Ve se aparece nos pobres!!!

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  7. ¡Qué grande eres, Luis! Eres el mejor creando literatura desde los aconteceres efeunísticos.

    Un placer leerte, y lástima que no sea más a menudo.

    saludos

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